Porque perdí la confronta
Tal como queda aclarado en el prólogo, se narran las vivencias de los cubanos en los distintos países en los que los han tenido que exiliarse o inmigrar. Lo interesante del libro es el modo de mostrar desde dentro las experiencias y los distintos puntos de vista, lejos del tópico.
Los cuentos pretenden mostrar tanto el carácter cubano como el choque con las realidades en las que tienen que enfrentarse en condiciones de inferioridad, las que padece cualquier emigrante, que se ve abocado a buscarse la vida de maneras extrañas que ni él mismo habría sospechado.
En ese sentido, se vislumbra en los cuentos cierto viso trágico junto a la manipulación, a veces inevitable, en las que se ve inmersa una vida cualquiera, que solo desea vivir más o menos bien y en paz:
Maldita tormenta, pensó. Todo en su vida se había desenvuelto de la manera adecuada. Disfrutaba de unas bien ganadas vacaciones con su familia, su nombre sonaba para puestos de mayor responsabilidad y parecía que su suerte no tendría límites y, ahora, esto. La lucha de toda una vida se había ido al garete por un temporal intempestivo.
En estos cuentos, también se delimita esa sensación de pertenecer a otro lado y no ser aceptado del todo que persigue a cualquier persona desplazada y que marca sus vivencias:
Era nuestra forma de resarcirnos ante unas personas que nos miraban de reojo. De gentes que pensaban que podíamos vivir del aire o de los trabajos marginales que ellos rehuían. De nada servía nuestra preparación. Era incapaz de imaginarme a Rosalía impartiendo sus conocimientos de filología francesa en un centro de enseñanza ni yo, en mis quince años de exilio, había logrado pasar de oficial administrativo de un negocio de tercera.
Sin embargo, al final surge la aceptación al cambio inevitable que se produce en todo exilio cuando, como es el caso cubano, las esperanzas son efímeras:
Todos los días el mismo ejercicio, la misma calistenia musical, como suplicio de Sísifo, condenado a repetirme una y otra vez. Hasta el fin de los días. De un día cualquiera en que la música ya no fluya porque no existe el aire que me permita poner un pie delante del otro y me traiga al escenario donde los hombres airean sus cuitas.
LUIFE GALEANO (Luis Felipe Díaz Galeano. La Habana, 1950) vivió los primeros años de su infancia en Cuba, de donde se trasladó a la edad de diez años. Tras pasar un tiempo en Detroit (EE.UU.), su familia se asentó en España; país donde realiza sus estudios hasta licenciarse en 1.977 por la Universidad Complutense de Madrid en la facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.
Su vida profesional desde entonces estuvo centrada en la dirección financiera de diversas empresas multinacionales en diversos sectores de la economía.
Su trayectoria literaria se la ha pasado experimentando en distintos géneros literarios tales como el teatro, los cuentos y las novelas. Asimismo, ha deambulado por el mundo del cine e impartido clases de escritura de guiones en una escuela taller.
Tiene publicado dos libros En el nombre del vampiro (Slovento, Madrid, 2005) y Un Chevrolet del 56(Atlantis, Madrid, 2009) así como diversos cuentos y ensayos. En 2010 obtuvo el accésit al II Certamen Literario Leopoldo de Luis con su cuento De la Luna a la Tierra.
Es miembro del Pen Club de escritores cubanos en el exilio y de la Asociación de escritores y artistas españoles.
ISBN: 978-84-15093-16-9
Páginas: 136
Formato: Edición rústica sin solapas
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Editorial Anubis


